Ricardo Mejía se los llevó al baile, pero no le salió la jugada. Sí, los suspendieron de sus derechos partidistas, pero a los doce morenistas (tres diputados locales) les quedó claro que no volverán a creer las mentiras de Mejía.
La suspensión fue por dividir a Morena en la pasada elección para gobernador y por apoyar al Partido del Trabajo (PT) de Mejía, misma organización que va en alianza con Morena en la elección presidencial, pero que en Coahuila pretende usar Ricardo Mejía para sus ambiciones personales.
Ahora su deseo, su sueño, es ser diputado federal por la vía plurinominal, porque sabe que por mayoría la pierde.
Para eso, pretende poner candidatos a alcaldes, pero es ahí donde Morena ya lo sacó de la jugada.
Y es que si alguien lo repudia es Claudia Sheinbaum. Lo tiene calificado de traidor, mentiroso y aferrado.
Y cómo no, si traicionó a Andrés Manuel López Obrador y fue uno de los factores para que Morena, en Coahuila, se mantenga como un partido dividido, desangelado y perdedor.
Para eso, Morena hará a un lado a Mejía de toda selección de candidatos por el PT, y quedará fuera de la lista de plurinominales.
Y lo peor, quedará otra vez en evidencia ante los poquitos seguidores que le quedan y que todavía le creen que está con López Obrador y que representa a la 4T.
Ni los 12 morenistas suspendidos le creen sus cuentos. Uno de ellos, José Guadalupe Céspedes, siguió a López Obrador desde hace 18 años en el PRD, luego fue fundador de Morena junto con Guadiana, Juan Pablo Rodríguez y Francisco Javier Duarte.
Fue siempre un verdadero seguidor de Morena y ahora está más que arrepentido de haber creído en las mentiras de Ricardo Mejía, quien pasa el tiempo y cada vez está más solo.
Ahora su única posibilidad real es regresar a Movimiento Ciudadano, si se le hace a su gemelo traidor, Marcelo Ebrard, ser candidato presidencial. Muy difícil, muy complicado.







