Mejía acusa a Guadiana de ladrón y Guadiana se la regresa y le llama traidor al presidente López Obrador. Lenin también arremete contra el candidato a gobernador por Morena y pronostica su derrota.

Así, Morena, Unidad Democrática y el Partido del Trabajo se enfrascan en un pleito que apenas inicia y que forma parte de la guerra sucia.

La constante: Mejía y Lenin se agencian ser la verdadera cuarta transformación, en tanto, Armando Guadiana recibe el apoyo del dirigente nacional de Morena, el brazo político de AMLO.

En apenas unos días de campaña, los tres personajes de la política se pelean los votos, pero a decir de las encuestas, Lenin y Mejía buscan el segundo lugar que tiene Guadiana.

Según Reforma, la diferencia entre Guadiana y Mejía es de casi 22 puntos. Aún más lejano aparece Guadiana sobre Lenin, con unos 30 puntos de ventaja del morenista. Aun así, las descalificaciones entre los tres suben cada vez más de tono, hasta tornarse en pelea callejera.

Y de las propuestas serias de desarrollo habremos de ver, porque no todo es golpear al enemigo sin una estrategia de campaña de políticas públicas que conquisten al electorado.

Coahuila no es Nuevo León, y tampoco los pleitos en medios formales y en redes sociales se reflejan en votos a favor o en votos en contra.

Arriba del ring están los tres que buscan el ansiado segundo puesto y esto apenas comienza. Van dos de 12 rounds y ya se han dado hasta con la cubeta.

Y de ese pleito de tres, Lenin avanza poco a poco, ante el asombro de propios y de extraños. En tanto Guadiana y Mejía ya van en el camino irreversible de la confrontación no solo política, sino hasta en el terreno personal.