Son igualitos: oportunistas de la política, esperan los tiempos electorales sin hacer talacha en la calle y, con propuestas para convencer a los electores, buscan posiciones que les generen dinero fácil.
Y es que se aprovechan del centralismo de sus partidos políticos para sorprender a los dirigentes nacionales y venderles espejitos.
Antes y después de una elección, se desaparecen como fantasmas para gozar del botín de dinero que se gastan en la nueva vida a costa de la política pobre que sangra los impuestos ciudadanos, porque finalmente de ahí viene el dinero que roban.
Se trata de José Refugio Sandoval, eterno ladrón, perdón, dirigente del llamado Partido Verde Ecologista. El otro es Alfonso Danao, dirigente del partido Movimiento Ciudadano.
Ya no tan jóvenes, se van a la fácil en lugar de hacer méritos de trabajo real, como otros políticos de nueva generación.
Valga las comparaciones con jóvenes serios y de talacha en barrios y en colonias como Luz Elena Morales, María Bárbara Cepeda, Gabriel Elizondo, Alberto Hurtado, Gerardo Aguado, Juan Pablo Valdés, Román Cepeda, Fernando Orozco, entre otras y otros.
“Cuco” y Danao hacen como que trabajan, pero, de fondo, utilizan las siglas de sus partidos políticos para acomodarse económicamente y bien.
De tenis acabados por el trabajo en las calles no saben, pero sí de tenis limpios y brillantes, de marca, para la foto de redes sociales.
Así transcurren sus intensas vidas de glamour político, fraudulentas y ventajosas.
Así, cada año, se vuelven más viejos y engañan a todas y a todos, sin que nadie los someta al juicio real de lo que en realidad pesan.
Por eso, finalmente, son tan vulnerables, pero por eso, también, sobreviven en el estado de confort de la vida fácil y mentirosa.






