Fueron 44 mil millones de pesos que desaparecieron de la Secretaría de Salud Federal.
Ese dinero estaba destinado a la compra de vacunas contra el sarampión que nunca se aplicaron a la población infantil durante el nefasto sexenio de Andrés Manuel López Obrador.
La consecuencia: el 70 por ciento de los fallecidos. Siete de cada 10 son niñas y niños de menos de cinco años que no fueron vacunados.
Hasta el momento, 28 han muerto y la cifra de contagios supera los cuatro mil 678.
Los estados afectados son el Estado de México, Sinaloa, Sonora, Veracruz, Guerrero, Zacatecas, entre otros.
El gobierno de Coahuila intensificó su campaña de vacunación en cada uno de los 38 municipios.
Mientras tanto, el Gobierno federal trata de tapar otro boquete que heredó del sexenio de Andrés Manuel, el presidente que privilegió los votos en lugar de la salud de los ciudadanos.
Los votos, porque todo apunta a que el dinero destinado a la compra y aplicación de las vacunas se desvió a los programas sociales y a la construcción de sus obras como el Tren Maya, el Aeropuerto Felipe Ángeles y la Refinería Dos Bocas.
El tema es, ¿quién o quiénes son los responsables de desviar el dinero de la campaña nacional de vacunación?
Y, ¿por qué no están en la cárcel los responsables del resurgimiento del sarampión?






