Por donde lo vea, el Morena de AMLO va en picada.
El huachicol fiscal a la máxima expresión de corrupción, inseguridad en estados morenistas, los nuevos ricos y los asaltos al sector salud representan gran parte del mugrero del pasado sexenio de AMLO, el sexenio de las mentiras y del retroceso de nuestras instituciones.
Funcionarios ligados a cárteles como “La Barredora” y Adán Augusto López, Gerardo Fernández Noroña y sus acciones de burgués junto al tal Andy han colocado a la figura de AMLO en un deterioro constante.
Ya se nota que el Morena del sexenio pasado cada vez se hunde más en la gran decepción del entonces salvador de nuestro país.
Hoy ya hay un nuevo Morena de la presidenta Claudia Sheinbaum que afronta las realidades con firmeza y con un liderazgo, a todas luces distinto, con preparación y visión estadista; poco a poco hacen la diferencia entre el pasado y el presente.
El nuevo Morena tiene grandes retos, como enfrentar los pasivos del sexenio anterior y la rebelión de quienes aún creen que gobierna AMLO.
Habrá que ver cómo navega en esas aguas tan peligrosas que buscan afrontar la embestida natural del nuevo poder de la presidenta.
El reto ahí está y sobrevivir requiere de un equipo sólido y capaz que mantenga el principio de lealtad, que no es muy fácil encontrar en la política. Veremos.







