Se acorta el tiempo y las decisiones centralistas del PAN podrían casi terminar con el partido político que llegó a ser la segunda fuerza política en Coahuila y que ahora está en riesgo de desaparecer.
Hoy, el PRI y la Unidad Democrática de Coahuila concretaron su alianza para la elección de diputados locales del próximo domingo 7 de junio.
Una alianza que, en automático, contará con el apoyo de los militantes del PRD que, aunque formalmente desaparecieron, siguen presentes en cada región del estado.
Pero también esa alianza tendrá el respaldo de los panistas que saben que la unión hace la fuerza para vencer a un Morena cada vez más disminuido en Coahuila por factores como la división interna y graves pasivos como Andrés Manuel López Obrador, sus hijos, los desplantes de riqueza, la corrupción, la impunidad y los graves problemas económicos y de inseguridad.
Está dicho: haya o no alianza, los panistas respaldarán a las y los candidatos del PRI y de la UDC.
En ese sentido, en la formalidad de las siglas, el PAN y sus radicales ortodoxos, por falta de trabajo político y decisiones centralistas de Jorge Romero, quedarán más abajo en los resultados y con el riesgo de decir adiós.
El viernes es el plazo para que el PAN nacional decida sobre la voluntad y el futuro de los panistas de Coahuila, que saben que, sin la alianza con el PRI y la UDC, están perdidos.
Y, ante esa posibilidad, preparan las maletas para apoyar la alianza con el PRI y la UDC.







