Junto a la mentira de que ya superamos en los servicios de salud a Dinamarca, aparece la corrupción en Segalmex, donde desaparecieron 12 mil 802 millones de pesos y no hay culpables.
Sí, la cuarta transformación convirtió a la Segalmex, dependencia creada para lograr la supuesta autosuficiencia alimentaria, en nido de ratas que se despacharon sumas millonarias en empresas fantasma, producción de azúcar que nunca existió, empresas sin empleados y demás triquiñuelas.
El Gobierno del presidente López Obrador, que en las mañaneras echa culpas al pasado, sirvió de tapadera para que funcionarios públicos, siervos de la nación, desviaran cantidades millonarias, y todo bajo la complacencia de la impunidad.
En esa parte queda el caso de los 43 estudiantes desaparecidos de Ayotzinapa, sucedido el 26 de septiembre del 2014.
Ya para concluir su sexenio fue un compromiso incumplido.
Las investigaciones terminaron en la nube de la confusión y, hoy por hoy, nadie es responsable de esa enorme tragedia.
Así transcurren los últimos días del presidente López Obrador, enfrentado con Estados Unidos y Canadá, porque no le gustó que le dijeran el riesgo de su reforma al Poder Judicial de la Federación.
No le gustó que le dijeran que provocará más inseguridad, la devaluación al peso mexicano y representa humillar a la democracia.
Así transcurren los últimos días de un Gobierno que solo cumplió caprichos, generó pobreza y polarizó al país.






