Y sigue la presidenta Claudia Sheinbaum pagando los platos rotos de Andrés Manuel López Obrador, quien, bajo sus otros datos, impulsó la inseguridad, la corrupción y la impunidad morenista.
Otra vez, el Gobierno de Estados Unidos dio el manotazo que dejó al descubierto la cadena de ineficiencias en los seis años de AMLO.
Resulta que Estados Unidos podrá cancelar vuelos que provienen de nuestro país, comerciales o de carga, si no reúnen sus requisitos técnicos y hasta de horarios.
Las medidas restrictivas provocarán un daño económico de entre cinco y siete mil millones de dólares, con cargo a los caprichos y la terquedad de AMLO.
¿Por qué?
Como presidente, López Obrador ordenó desviar los aviones de carga estadounidenses hacia el Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles para justificarlo.
Lo anterior bajo la promesa de que sería momentáneo, hasta fortalecer la infraestructura del aeropuerto Benito Juárez, compromiso que, como muchos, nunca cumplió.
Por eso, el Gobierno estadounidense puso el grito en el cielo, donde los aviones comerciales y de carga de origen mexicano no podrán volar sin previa y rigurosa autorización.
Es decir, de México hacia Estados Unidos y viceversa.
Además, Delta y Aeroméxico deberán terminar su fusión comercial.
Ahora la herencia negra de AMLO abarca no solo la inseguridad, el narcotráfico, el huachicol, la corrupción y la impunidad.
Se extiende hacia una de las actividades comerciales más importantes, como lo es la aérea, tanto comercial como de carga.
Los caprichos y la terquedad de AMLO pasan factura como otro pendiente en calidad de urgente para la presidenta Claudia Sheinbaum.







