Se llama Escuela de Cuadros, y hace la diferencia entre aspirantes a la política preparados y los que no.

Hizo bien el Congreso del estado en abrir las oportunidades a los grupos vulnerables para que accedan a cargos de elección popular.

También, hizo bien en cerrarle paso a los deudores alimentarios, los que se hacen locos y hacen a un lado su responsabilidad como padres hacia sus hijos, en caso de un divorcio o de una separación.

En ese escenario de oportunidades, la diferencia, siempre, será la preparación para ejercer la política desde cualquier cargo público.

Desde ser regidor, alcalde, gobernador, diputado local, federal o senador, en el ámbito local, estatal o federal.

La preparación política que garantice que, ya en el ejercicio de su función, quien recibe la oportunidad lo haga bien, ya sea de grupos vulnerables o no, que demuestre estar preparado para servir bien a los ciudadanos, porque, a final de cuentas, eso significa el servicio público.

De nada nos sirve que gente sin preparación, que a veces ni terminó la secundaria, llegue a cargos públicos donde solo exhibe su ignorancia; personas que se hicieron las chistosas en redes sociales para captar un electorado que no exige capacidad y se va con la finta con cualquier acto mediático o hasta sentimental.

El PRI sí tiene Escuela de Cuadros donde forma a sus integrantes, los guía, los instruye y los capacita en temas elementales para cualquier aspirante a política.

Morena no tiene ese cuidado de formación y ahí están los resultados. En poco tiempo se desmorona por los pésimos resultados de sus políticos, ahora ricos que prometieron no enriquecerse, ahora corruptos, provocadores y demás.

El PAN tampoco tiene escuela de formación, menos Movimiento Ciudadano y los otros partidos políticos.

El tema es la preparación, más que las oportunidades.