Ya era necesario el júbilo por los triunfos de la selección de futbol y las buenas expectativas de vencer a Ecuador y pasar al ansiado quinto partido.

Llevar ese escenario deportivo al romanticismo es válido y hasta sano en un país envuelto en malas noticias.

Que la inseguridad en los estados que gobierna Morena, que la herencia de corrupción e impunidad de López Obrador.

Que los narcopolíticos del régimen de la 4T, que los hijos de AMLO, que olvidaron la austeridad republicana y ahora se dan la vida de nuevos ricos.

Que subió el precio de las gasolinas y de la carne, el pollo, el tomate o el limón.

Tantas y tantos escándalos de un partido político muy pronto desprestigiado y en decadencia.

Pareciera, incluso, que el júbilo de fiesta por los triunfos de la selección, llevado a la política, se adelantó en Coahuila con la goleada de 16 a cero en la elección de diputados locales.

Pareciera que aquí la alianza PRI-UDC ya tenía en la cancha al “Tala” Rangel o a Julián Quiñones, Raúl Jiménez, Jorge Sánchez, Fidalgo, al joven Mora y hasta en la banca a Ochoa y a Carlitos Acevedo.

Si bien en Coahuila se terminó la elección y se retomó el trabajo, el ambiente de fiesta volvió, ahora a lo público, con el avance de triunfos en el Mundial.

No sabemos hasta dónde llegue, pero a donde sea, vaya que le hace falta un respiro profundo de tranquilidad a nuestro país tan sacudido.

De buen ambiente y de actitudes positivas, de buenos resultados, de buenas noticias.

Alargar el júbilo hasta el siguiente juego de la selección contra quien sea.

El chiste es olvidar, en el quehacer de cada actividad de trabajo, a los López Obrador, los Fernández Noroña, los Adán Augusto, los Andy López Beltrán y todos los traficantes que se avientan al amparo de la fracasada cuarta transformación.

Olvidar al Rubén Rocha, que sabrá Dios dónde lo tienen escondido para que no suelte toda la sopa a los gringos de los negocios de Morena con los narcos, y a otros gobernadores de AMLO.

Son tiempos de festejo deportivo que en Coahuila se adelantaron el pasado 7 de junio.

Romantizar no cuesta nada, idealizar en lo deportivo tampoco, y traer a la mente a Hugo Sánchez, menos.

Ahora las baterías van hacia Ecuador para seguir con el ambiente de fiesta deportiva y hacer a un lado las malas noticias y los escándalos de un día sí y el otro también de los morenistas.

Finalmente, si perdemos, y a nuestro estilo, ¿lo bailado quién nos lo quita?