La morenista Betzabé Martínez, alcaldesa de Gómez Palacio, está rebasada por la inseguridad que crece y hechos violentos como el asesinato de José Ángel Mascorro, exsecretario del Ayuntamiento con Leticia Herrera.
Los síntomas de descomposición son más que evidentes, pero ella carece de la voluntad de enfrentarlos para evitar el miedo que ya tienen los habitantes de Gómez Palacio.
Antes del asesinato de Mascorro ya había eventos violentos como los balazos a las instalaciones de la empresa Chilchota, propiedad de la familia de la exalcaldesa Leticia Herrera.
También, antes, empresarios tuvieron que ir a Torreón a organizar una rueda de prensa, donde denunciaron que les cobraba piso el llamado Catem, organismo sindical que nació con Andrés Manuel López Obrador.
Ante esas realidades, el estado de Coahuila y el municipio de Torreón establecieron filtros de seguridad en la zona industrial que une con Gómez Palacio.
Hubo críticas, sí, pero ahora nos damos cuenta que son necesarios, porque Gómez Palacio se está convirtiendo en una ciudad peligrosa y sin ley.
Tendrá que intervenir la Fiscalía General de la República y las fuerzas armadas, porque el asesinato del exsecretario del Ayuntamiento toma tintes similares al asesinato de Carlos Manzo en Uruapan, Michoacán.
Al mismo tiempo, mantener la estrategia de blindaje de Coahuila, y en particular de la comarca lagunera ante la violencia sostenida y en aumento en Gómez Palacio, Durango.







