La designación de Laura Itzel Castillo refleja el poco peso que ya tiene Adán Augusto López en el Senado de la República.

La hija de Heberto Castillo, miembro fundador del PRD, tiene línea directa con la presidenta Claudia Sheinbaum.

No forma parte del grupo que, hasta el momento, aún sostiene a Adán Augusto López, cuya figura se desmorona por sus ligas con el cartel de “La Barredora”.

Tan es así que se le hizo fácil caminar por las calles del Centro Histórico y se llevó tremendas rechiflas con recuerdos del 10 de mayo y todas con alusión a «La Barredora”.

La senadora Laura Itzel tendrá que tranquilizar las aguas del Senado, luego del pleito entre Alejandro Moreno y Gerardo Fernández Noroña.

Mostrar apertura para el diálogo, tolerancia y, sobre todo, respeto a la oposición a Morena.

No le será difícil hacer que se olvide la pésima gestión de Noroña, quien será recordado por provocador y como parte de los nuevos ricos morenistas.

Ya desde ahora le adelanto que la nueva presidenta del Senado sí se ajustará a la línea de la presidenta Sheinbaum: el poder se ejerce con humildad.

Es más que necesario, ante la debacle de la imagen de Morena por la herencia de corrupción y de impunidad que dejó Andrés Manuel López Obrador, que también arrastra a Noroña y al decaído Adán Augusto, la nueva mafia del poder.