Tarde que temprano el karma le cayó.

Se llama Alfonso “N” y, por estar inmerso en un delito penal, le fue suspendido el fiat notarial y podría terminar en la cárcel.

Y es que la vida le cobra factura a quien roba, a quien comete fraudes, a quien es desleal, a quien muerde la mano de quien le dio de comer.

Ahora Alfonso “N” está sujeto a un delito penal y fue motivo suficiente para que la Dirección de Notarías, conforme al artículo 113 de la ley del notariado, lo suspendiera de sus funciones.

Para ejercer un fiat notarial se requiere de probidad, rectitud y moralidad.

Esas características hacen que la firma de un notario, validado por el estado de derecho, represente la fe en un acto jurídico de legalidad.

Por supuesto que Alfonso “N” nunca ha garantizado ni la probidad, menos la rectitud y nunca la moralidad.

La muestra es la denuncia penal que afronta y otros antecedentes de delitos en lo familiar.

El Lic. Enrique Flores Ruíz, director de Notarías del Estado, ya le notificó a Alfonso “N” que está suspendido y lo podría esperar la cárcel.

Las fechorías cometidas finalmente lo tienen hundido y el karma le llegó, como a otros que forman parte de la lista de defraudadores.

Al “ratanotario” Alfonso “N” le llegó la hora.