La división ya no es solo en Coahuila, también a nivel nacional.

Lo anticipó Ricardo Monreal: Morena tiene como gran reto enfrentar con éxito los intereses personales y políticos de sus dirigentes.

Hoy, como en Coahuila, existen dos Morena.

El de la presidenta Claudia Sheinbaum, que cada vez empuja con mayor fuerza, y el Morena de Andrés Manuel López Obrador, que aún tiene más posiciones políticas en todos los niveles, pero la corrupción y la impunidad que los caracteriza cada vez los tiene con menor fuerza.

La lucha en la cúpula morenista es cada vez más intensa y poco a poco gana el Morena de la presidenta Sheinbaum.

La caída de Adán Augusto, del tal Andy, de Monreal, Romo y de otro de mediana talla, que aún creen que el presidente es López Obrador.

Si bien la presidenta Sheinbaum no se desmarca de AMLO al público, por debajo de la mesa, ya marcó su diferencia.

Y lo marca con su propio estilo de gobernar, pero también con golpes mediáticos contundentes contra los que todavía le queman incienso a López Obrador.

Y esa división morenista se refleja en Coahuila, donde siguen agarrados de la greña las tribus de dos bandos.

Total, allá y aquí los morenistas se descomponen por el interés del poder.

Y, de mí se acuerda, la división morenista se reflejará en la próxima elección del domingo 7 de junio, en la que habrá renovación del Congreso estatal.