Cada que le preguntaban a Claudia Sheinbaum, su respuesta fue la misma: es desleal y no lo considero.

En tanto, Mario Delgado, dirigente nacional de Morena, no olvida los insultos que recibió al concluir el tercer debate de candidatos a la gubernatura.

Hoy nos damos cuenta de que, desde el presidente López Obrador, hasta Claudia Sheinbaum y Mario Delgado, los morenistas no perdonaron a Ricardo Mejía, a quien consideran traidor. La lista de los candidatos a diputados federales no lo contempla.

En el Distrito 03, con cabecera en Monclova, la candidata por el PT es Laura Elena Oyervides, no va él, por más que lo buscó de manera afanosa.

Su tirada era ir a la calle y hacer campaña, pero no se le hizo. Hoy espera ir en la lista de plurinominales, pero podría ir en un lugar alejado, de esos que les dan para no llegar a la Cámara de Diputados.

La ruta política de Ricardo Mejía es difícil, complicada, porque se fundamenta en la deslealtad al presidente López Obrador, el golpeteo y la división contra Armando Guadiana, que en paz descanse.

No lo perdonaron y con este nuevo tropiezo cancela, por ahora, su proyecto de ser, otra vez, candidato a gobernador.

El liderazgo de Morena ya lo tiene el candidato al senado Luis Fernando Salazar y con ello aumenta su peso político.

Morena prefirió darle al PT tres posiciones y dos al Partido Verde, pero nada para Ricardo Mejía.

Cómo se nota que el dirigente nacional del PT, Alberto Anaya, ha utilizado a Mejía para negociar en el escenario nacional con Morena.

Sin embargo, también se nota que no está dispuesto a salirse de esa alianza, con afanes de caudillo.

Primero lo primero, que es ganar posiciones que no tenía y el aval para sacrificarse la deslealtad de Ricardo Mejía.