La alianza política en Coahuila entre el PRI-PAN-PRD sí puede ser factible con la sencilla fórmula de que haya acuerdos locales y desconocer a la cúpula nacional priista de Alejandro Moreno y de Rubén Moreira. Así lo hizo Alfredo del Mazo en el Estado de México y así podría ser en Coahuila, tal y como lo adelantamos en esta columna.

La ruptura de “Alito” y Rubén con la dirigencia de Acción Nacional y Revolucionario Democrático es insalvable. La coalición de ellos con Morena para aprobar la presencia del ejército en las calles terminó por hartar al PAN y al PRD, al grado de considerarla como una traición. Sin embargo, en Coahuila Miguel Riquelme teje fino con panistas y perredistas.

Para el proyecto Manolo Jiménez es esencial para poder vencer a quien resulte ser el candidato a gobernador por Morena, ya sea Guadiana, Mejía Berdeja, Luis Fernando o Reyes Hurtado; el Gobierno federal echará la casa por la ventana en Coahuila, para desaparecer del mapa político al PRI.

Por ello, la unión es necesaria, aun y cuando los dirigentes del tricolor nacional la hayan pulverizado con tal de salvarse de una persecución política que por el momento quedó suspendida.

Tal y como lo dijo El Mirón, ignorar a la dirigencia nacional y sus egoísmos, podría revivir la alianza que enfrentará a Morena el cuatro de junio.