Lo que pasa con el deporte mexicano es tristísimo, durante décadas los atletas en este país han estado en el olvido, pero lo que pasa en el actual sexenio raya en el cinismo, y de nueva cuenta una funcionaria de la 4T da de qué hablar.

A Ana Gabriela Guevara nada se le puede reclamar como atleta; fue campeona mundial en atletismo, medallista de plata en Atenas 2004 y también alzaba la voz contra funcionarios que dirigían el deporte en ese tiempo por la constante falta de apoyos.

Pero la vida da vueltas y quién pedía, ahora no quiere dar. Esta semana se le armó la grande pues la Selección de Nado Sincronizado logró la hazaña de ganar el Campeonato Mundial en Egipto, un mérito histórico, pero la bomba estalló cuando se denunció que el viaje del equipo fue pagado por algunos empresarios y que de la Conade ni la bendición les dieron, cosa de no creerse. 

Pero marca récord salió Ana Gabriela a revirar y al muy estilo del señor Presidente les contestó que le valía si vendían calzones, Avon o Tupperware, diciendo que se hacían las víctimas para llamar la atención. Así de cínica la señora, a la cual se le olvida que el año pasado la Auditoría Superior de la Federación detectó irregularidades por 377 millones de pesos en el ejercicio del gasto público en la Comisión Nacional de Cultura Física y Deporte, de los que se presume un posible daño a la Hacienda Pública por 310 millones de pesos.

Por supuesto que el pueblo bueno y sabio le cree más a las nadadoras que a Ana Gabriela Guevara, titular de la Comisión Nacional del Deporte quien fue evaluada como la promotora de la Cuarta Transformación (4T) más corrupta, superando a Alejandro Gertz Manero o Manuel Bartlett, de acuerdo con una encuesta ciudadana. Ahí nomás.