Gerardo Fernández Noroña se gastó más de 200 mil pesos en dos minutos y 53 segundos.
Aquel furioso político que criticaba la corrupción de los funcionarios públicos, ahora viaja en clase premier, con dinero del Senado, de nuestros impuestos, pues.
Se inventó otro viajecito a Roma.
Fue a la Conferencia Europea de Presidentes Parlamentarios y tuvo una intervención de dos minutos y 53 segundos.
Intervención cuyo contenido nadie sabe, porque ni siquiera fue incluida en la crónica final de la Conferencia Europea.
Noroña solo se fue a gastar el dinero de nuestros impuestos, y quedó claro que el petista-morenista ahora se siente más fifí que nunca.
Al interior del Senado ya no lo aguantan, y en un mes dejará la presidencia de la Mesa Directiva.
¿Qué hizo en su función legislativa?
Nada, solo pleitos y gastarse el dinero de nuestros impuestos.
También a hacer gala de su influencia, al grado de obligar a un empresario a que acudiera al Senado y, en público, le pidiera disculpas. Si no lo hacía, el empresario estaba amenazado de ir a la cárcel.
Todo es a raíz de un Noroña dedicado a todos los despilfarros, en lugar de atender los grandes problemas nacionales como la inseguridad y los severos golpes a la economía.
De la corrupción y de la impunidad de AMLO nunca lo veremos criticar ni pedir la cárcel, porque es otro más de los colocados estratégicamente por AMLO.






