Mejor no me ayude, amigo.
Por más que Gerardo Fernández Noroña intente vestirse de defensor del régimen, hay ocasiones en que lo mejor que podría hacer es guardar silencio. En su afán de justificar lo injustificable, ha terminado por hacer el ridículo… otra vez.
¿Y qué dijo Noroña? Nada menos que “no sabemos si esa carta la subió Andy”. Así. Tal cual. A pesar de que la carta está firmada por Andy López Beltrán y fue difundida en su propia cuenta oficial de redes sociales, Noroña prefiere hacerse el ciego, el sordo y el ingenuo. Una defensa tan torpe que más bien parece ataque.
En vez de exigir explicaciones claras y transparentes, como haría cualquier legislador con un mínimo de dignidad institucional, Noroña opta por ser porrista de lujo, repitiendo los viejos dogmas del lopezobradorismo: si algo incomoda, se niega; si algo huele mal, se tapa.






