La línea la marca la política institucional y la muestra la da el mismo Miguel Riquelme.
Dentro de la alianza PRI, PAN, PRD, los reflectores, en su totalidad, están hacia su candidato a gobernador, ya que todos entienden lo mucho que está en juego; bueno, casi todos.
Las aspiraciones, legítimas, están para otros tiempos, para después de la elección del domingo 4 de junio y para lo que marquen los nuevos tiempos.
Este Mirón no deja de sorprenderse por lo que pasa en la UAdeC, donde personajes como Octavio Pimentel, titular de Asuntos Académicos, y el oficial mayor, Luis Gutiérrez, en plena batalla por la gubernatura, gritan a los cuatro vientos sus intenciones por ocupar la silla del rector don Salvador Hernández Vélez.
Quien le sabe a la política y se ajusta a la institucionalidad, se espera y trabaja para el candidato, sin escatimar tiempo ni esfuerzo; quien levanta olas, muestra sus ambiciones en mal momento y se distrae. Lógico eso molesta a quienes sí le saben y siguen la línea del gobernador Riquelme y el esquema de unidad del candidato Manolo Jiménez
Y no solamente son Pimentel y Gutiérrez, también Sandra López Chavarría, coordinadora de la Unidad Laguna.
No entienden que son momentos de perfil bajo y de trabajo político, pero a todos ellos les ganan las ansias de novillero.
Toda esa película está clara; el que se mueve no sale en la foto, como decía Fidel Velázquez , aquel líder cetemista que murió a los 97 años de edad y que dejó enseñanzas que hoy son regla.






