La competencia desleal de las tiendas chinas ha incrementado la molestia del comercio organizado.

Artículos de contrabando y piratas se comercializan a precios muy bajos y sin garantía al consumidor.

Todo había pasado inadvertido hasta que el presidente electo de Estados Unidos demandó al gobierno mexicano acciones concretas contra el despliegue comercial chino en todos los ámbitos, como el comercial.

Desde hace 15 años Estados Unidos advirtió la invasión china al mundo y estableció acciones contra sus productos.

Ahora Donald Trump agarró la bandera, como una de las tres principales demandas hacia el gobierno mexicano y eso que asume el cargo el 20 de enero.

Sin embargo, la percepción mundial es que, en este momento, ya es presidente, mientras Joe Biden se diluye en el olvido.

En el decomiso de mercancía china en Saltillo salieron a flote muchas irregularidades del personal de aduanas encargado de frenar el contrabando y la piratería, en beneficio del consumidor, pero también de los comerciantes organizados que pagan impuestos, otorgan prestaciones sociales a sus trabajadores y todavía tienen que absorber las pérdidas por las bajas ventas.

El año que viene será crucial en la presión que ya ejerce Estados Unidos contra México por las inversiones chinas sobre todo en la industria automotriz, en la tecnología y en el comercio.

Habremos de ver si se logra eliminar la corrupción en los puertos fronterizos o, como el sexenio de López Obrador, todo se convierte en una frase para proteger a quienes hacen negocios millonarios con el ingreso de mercancía ilegal hacia nuestro país.