Aunque por arriba no se nota, por debajo hay intensas negociaciones bajo un solo objetivo: que Manolo ya como gobernador tenga mayoría en el Congreso del Estado y su agenda de trabajo político transcurra sin aspavientos.

La política pública del hoy candidato a gobernador por la alianza PRI-PAN y PRD requiere de legisladores de nivel y sobre todo con respaldo popular, por eso la selección es minuciosa, a detalle y sin presiones.

Serán nueve candidaturas para el PRI, cinco para el PAN y dos para el PRD.

Y hay diputados priistas y panistas que se resisten a dejar su curul, aunque, en el trabajo de campo priista, tiene resultados negativos, porque se olvidaron de trabajar y se limitaron a hacer recomendaciones de todo tipo que nadie pela.
En el PAN sucede lo mismo y de ahí el trabajo detallado para definir quién se va y quién repite.

Las fotos y los videos en los eventos con el gobernador Riquelme y con Manolo Jiménez en medios formales y en las redes, créame, no cuentan.

Cuenta que los electores de cada distrito los aprueben o no. Y es que no van a arriesgar a Manolo Jiménez con personajes corruptos y perdedores como Alfredo Paredes en la región Centro.

Y como ese escenario hay otros con diputados y diputadas que solo aparecen en el glamour público.

Recuerde que el objetivo es que Manolo tenga mayoría en el Congreso del Estado.

No tenerlo, bien lo sabe, frena y obstaculiza los proyectos y planes de trabajo y ocurre en todas partes, como en Nuevo León, donde el gobernador Samuel García está ahogado sin tener un congreso estatal que lo apoye.

Por ello, el PRI, el PAN y en su limitado alcance, el PRD, están inmersos en la selección de candidatos de peso real y no hueco.