La información es escalofriante. Entre 600 muertos y 200 desaparecidos durante tres meses de inseguridad extrema en Sinaloa.

Los datos son proporcionados por la Fiscalía General de esa entidad.

Los enfrentamientos entre los cárteles de “El Chapo” y “El Mayo” Zambada han ocasionado pérdidas millonarias a la economía de ese estado y, lo peor, la muerte y la desaparición de involucrados en el conflicto.

Ejemplo del golpe a la economía: Mazatlán ha reducido en un 80 por ciento el turismo nacional y extranjero.

De cada diez habitaciones en un hotel, solo dos están reservadas para la época de Navidad y de fin de año, pero aún se esperan más cancelaciones.

En consecuencia, la actividad hotelera ha comenzado a despedir personal y, por ende, el golpe es fuerte hacia la economía familiar al reducirse los ingresos.

¿Y qué ha hecho el gobernador morenista Rubén Rocha? Nada.

Ha sido desde el Gobierno federal de la presidenta Sheinbaum donde ya se asumen acciones de protección a la sociedad, con la detención de gente de ambos bandos del conflicto y el decomiso de drogas; hasta casi dos toneladas de fentanilo.

Cómo estará el ambiente de inseguridad que el gobernador de Durango, Esteban Villegas, pidió no viajar a Mazatlán.

No se trata solo del turismo en Sinaloa, se trata del miedo entre la población y la afectación de otros rubros generadores de empleos como el industrial, comercial y agropecuario, entre otros.

La ausencia de voluntad política del Gobierno de ese estado es más que evidente, por más que, en lo político, se trate de enviarle un salvavidas al gobernador Rocha.