Fueron 5 mil 599 personas las que repudiaron a Alfredo Paredes cuando pidió licencia  como alcalde de Monclova para perder la diputación federal como candidato del PAN.
Ni el poco dinero que repartió de lo mucho que se robó fue suficiente para ganar. Al final obtuvo 47 mil 506 votos y el PRI le ganó con 53 mil 501.

Símbolo de corrupción, ahora Paredes anunció que buscará la diputación local para tener fuero y librar la cárcel, gracias a la alianza con el PRI.

Sabe que si iría solo con el PAN, donde no lo quieren por corrupto, perdería otra vez.

Paredes pretende sacar raja de la peor crisis panista de la historia y aprovechar la protección de Mario Dávila, alcalde de Monclova y de la pseudo dirigente panista Alicia Maldonado.

Dávila ya dijo que no busca ser diputado local y su interés es terminar la alcaldía. También sabe que como candidato Morena le sacará los trapos sucios como aquella acusación masiva que circula en redes sociales.

Un grupo de enfermeras del IMSS lo acusan de supuesto acoso sexual cuando fue alcalde de Frontera. Por eso, mejor no.

Pero Paredes es un político descarado y aún y cuando lo acusan de desviar dos mil millones de pesos en todo tipo de maniobras de corrupción, busca desesperado el fuero.
El PRI tiene la respuesta. Poner a Paredes al lado de Manolo Jiménez, es como el agua y el aceite.

Un aceite quemado que solo le restaría votos al virtual candidato a gobernador, cuya trayectoria está limpia.
Tratar de imponer a Paredes no es el camino correcto ante un PRI que históricamente le hace el favor a los panistas.
Pero también el PRD hace su parte y su líder Mary Telma ya lo dijo y claro: “Manolo es nuestro mejor candidato y debemos ponerle candidatos a diputados que le sumen votos y no que le resten como Paredes”. Tómala.