A unos 370 kilómetros de Saltillo los ciudadanos no viven en paz, viven agobiados por la violencia y sus fortalezas social y económica están a la deriva.

Es el vecino estado de Zacatecas desgobernado por el morenista David Monreal Ávila.

El turismo está en ceros, la economía cada vez más débil y el hartazgo social ya llegó al límite al constatar que su gobernador no es capaz de frenar la ola de violencia, el caos y las muertes, igual que en Guerrero, Tamaulipas, Michoacán, entre otros estados, adivinó usted, también gobernados por Morena.

Y para evitar el «efecto cucaracha» el gobernador Manolo Jiménez giró instrucciones para blindar a Coahuila.

Mediante filtros y rondines de vigilancia integrados por el Ejército, la Marina, la Guardia Nacional, las policías estatales y municipales se determina la política pública del Gobierno estatal de mantener a Coahuila como el estado más seguro del norte y uno de los más seguros del país.

Al mismo tiempo, se mantiene la vigilancia permanente en las carreteras adyacentes con otros estados.

Nos queda claro que la seguridad es prioridad y factor necesario para la armonía social y el fortalecimiento de nuestra economía.

Lo acaba de reiterar el gobernador Manolo Jiménez al regresar de su gira de promoción económica por China.

Los recientes y, por desgracia para los zacatecanos, constantes actos de violencia dejan en claro quién sí y quién no puede con el paquete de gobernar con seguridad.

Apenas el fin de semana empresarios laguneros firmaron un desplegado en rechazo a la violencia y en apoyo al Gobierno de Coahuila.

Hoy ya están las acciones en los límites con Zacatecas y también con Nuevo León, Tamaulipas y Durango porque la prioridad es blindar a nuestro estado de la inseguridad y, en ese afán, el Gobierno de Coahuila pone el ejemplo a nivel nacional.