El desencanto hacia la forma de gobernar de Morena es evidente y la baja votación, junto a las posiciones perdidas en Durango y en Veracruz, propiciarán el corte de cabezas.
La principal: Andy López Beltrán y la oportunidad que tiene la presidenta Claudia Sheinbaum de quitar la sombra de AMLO y tomar real posesión de Morena.
Andy no supo movilizar y los pasivos como la inseguridad y la carestía de la vida solo aportaron 13 millones de votos en la elección del poder judicial.
El desencanto y la decepción rebasó al hijo de López Obrador.
En Veracruz, Morena tenía 108 alcaldías y ahora solo tiene 84.
En Durango, tenía 18 y ahora tiene 16. Ahí perdió la capital y Ciudad Lerdo solo ganó Gómez Palacio.
La lógica establece que, de seguir la tendencia favorable, los 35 millones de votos que obtuvo la presidenta Sheinbaum de perdis se registrarían entre 18 y 20 millones de votantes. Esa era la percepción optimista de Andy López Beltrán y no se cumplió. Solo votaron 13 millones.
Ahora, según El Universal, la presidenta Sheinbaum tiene una aprobación del 73 por ciento y eso significa que la gente la califica bien a ella y mal a su partido político Morena.
¿Por qué?
Porque los mexicanos ya diferencian entre López Obrador y ella, entre la herencia de corrupción y de impunidad que le heredó y ella hace hasta lo imposible para sortearla.
Hoy tiene la oportunidad de deslindarse de AMLO en lo político con la salida de Andy.
También, los ciudadanos saben que los estados incendiados por la inseguridad están gobernados por lopezobradoristas y por eso también cobraron la factura en la pasada elección.
Saben que el huachicol hoy es mayor gracias a AMLO y que la corrupción de su Gobierno cada día es más evidente y no se puede esconder.
El desencanto hacia Morena en los gobiernos es cada vez más notable y sus errores y pleitos desgastan la marca política que muy pronto ya sufre el desgaste popular.






