Surge la posibilidad de que sí haya alianza PRI-PAN-PRD. La pauta la dio el gobernador del Estado de México, Alfredo del Mazo, del mero lugar del antes poderoso Grupo Atlacomulco. Se aprecia fácil, pero no, la fórmula es: desactivar a la dirigencia nacional del PRI, secuestrada por el dúo insalubre de Rubén Moreira y Alejandro Moreno. Del Mazo logró hasta el momento el acuerdo de que sean las dirigencias locales del PRI-PAN y PRD, las que negocien la coalición y no le hagan caso a la línea de los actuales timoneles del tricolor.
Lo mismo podría ocurrir en Coahuila; claro, en espera de la reacción del dúo insalubre y de reacciones.Se puede esperar el boicot a esa fórmula, mediante el comité estatal priista, hoy a cargo de Rigo Fuentes de Moreira. Un boicot que obedece en apoyar la iniciativa del presidente López Obrador, sobre la permanencia del ejército en las calles hasta el 2029.
Pero de fondo busca que tanto Rubén como “Alito” no sean sentados en el banquillo de los acusados que les tiene lista el presidente López Obrador, en caso de que no apoyen sus ideas, ésta de los militares y las que siguen. Y junto al banquillo están, como argumento central, pruebas de corrupción en Coahuila y en Campeche.
Frente a ese escenario pareciera que a la cúpula del PRI nacional no le importa entregar ambos estados en las próximas elecciones. La forma de contrarrestar la “estrategia AMLO” es la que usó Alfredo del Mazo, porque solo la suma de votos de la alianza, puede enfrentar el embate de Morena en ambas entidades.
El no desactivar a la dirigencia nacional, equivale a poner en riesgo el resultado, ante un escenario del cuatro de junio, día de la elección, que se restringe a una realidad electoral. Por primera vez se trata de una elección entre el gobernador Miguel Riquelme y el presidente Andrés Manuel López Obrador; en la realidad política: un PRI dividido a nivel nacional, pero unido en Coahuila, frente a un Morena fuerte en la presidencia de la república y débil en la dirigencia estatal. Al tiempo.







