Tomas Gutiérrez retomó una de las características de los antiguos políticos.

Aunque moderno, realizó una gira de trabajo en la congregación El Paredón y ahí durmió.

También algunos de los y las funcionarios que lo acompañaron en la entrega de luminarias; serán mil 500 para beneficiar a familias campesinas de los 90 ejidos.

Durante el evento, Tomás Gutiérrez agradeció el apoyo del gobernador Manolo Jiménez para iluminar los ejidos y llevar más beneficios que mejoren la calidad de vida de sus habitantes.

Destacó el programa Mejora y la coordinación entre el DIF estatal y el DIF municipal que preside su esposa Teresita, dirigidos a fortalecer a cada familia.

Por la noche, junto con su familia, les preparó una discada y escuchó otras peticiones antes de irse a dormir, para levantarse y seguir su gira de trabajo.

El Mirón recuerda, por ejemplo, los tiempos en que Salinas de Gortari visitaba Coahuila y se quedaba a dormir dos y hasta tres días seguidos en algunos municipios para abarcar más y sentir el pulso social.

Andamos bien, andamos más o menos, o andamos mal o muy mal.

Los políticos, mujeres y hombres, están obligados a esa cercanía con los ciudadanos.

Nadie los obligó a escoger esa profesión, y ante tal realidad deben estar cercanos y comprometerse en la solución de los problemas ciudadanos.

Si no muestran voluntad y trabajo, la simulación los hará naufragar. En el caso contrario, escalarán a otras posiciones de más responsabilidad y jerarquía. Los votos no son para siempre, y en cada momento los ciudadanos evalúan su desempeño, los aprueban o los reprueban.

Tomás Gutiérrez, el alcalde de Ramos Arizpe, realizó una práctica antigua, pero más vigente que nunca.

Estar junto a la gente, sentirla y buscar soluciones a sus demandas, incluso cuando es muy difícil de cumplir, el solo hecho de estar con ellos y de escucharlos es una actitud de voluntad que tarde que temprano es bien valorada. Bien por Tomás.