Estados Unidos.- El escenario geopolítico en Oriente Medio ha entrado en una fase de máxima hostilidad. El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, advirtió este miércoles sobre la alta probabilidad de ejecutar un nuevo ataque militar «esta noche» contra objetivos estratégicos en Irán. El amago bélico se produce apenas unas horas después de que la Casa Blanca diera por finalizado de manera oficial el acuerdo de alto el fuego que mantenía con la República Islámica.
“Se están comportando muy mal, como lo han hecho durante 47 años. Los golpeamos duramente anoche después de que lanzaran ataques (…) Muy probablemente volveremos a golpearlos duramente esta noche. Les daré una pequeña advertencia: vamos a golpearlos con fuerza”, declaró el mandatario estadounidense al inicio de una reunión bilateral con el presidente de Ucrania, Volodímir Zelenski.
Durante su intervención, Trump endureció de manera drástica su retórica diplomática al calificar a las actuales autoridades de Teherán como “personas malvadas”, “enfermas” y “con graves trastornos mentales”. Asimismo, el mandatario puso en duda el futuro de la vía diplomática al afirmar que Irán miente y hace trampas, sugiriendo que la Casa Blanca podría frenar las aspiraciones atómicas de dicho país de forma unilateral: «Irán nunca construirá un arma nuclear bajo nuestro acuerdo, pero puede que simplemente lo hagamos sin un acuerdo».
La advertencia de la Casa Blanca ocurre tras una serie de bombardeos coordinados por el Ejército estadounidense la noche anterior en el sur de Irán, lanzados en represalia por las agresiones iraníes contra embarcaciones comerciales en aguas internacionales.
De acuerdo con el balance detallado por el propio presidente Trump, el operativo militar arrojó los siguientes resultados preliminares en el terreno de operaciones:
- Isla de Jarg: Ataque directo a este enclave estratégico para las exportaciones de crudo de Irán. El presidente advirtió que la isla podría ser blanco de nuevos bombardeos de forma inmediata.
- Flota naval: Destrucción de 28 “pequeños” barcos rápidos iraníes utilizados para operaciones de hostigamiento marítimo.
- Infraestructura de vigilancia: Inhabilitación de un radar clave que se encontraba reconstruido al 60% de su capacidad.
Pese a la contundencia de las operaciones, Trump acotó que por el momento prefiere evitar ofensivas contra las instalaciones de generación eléctrica o las plantas desalinizadoras civiles de la nación persa, aunque lanzó una severa advertencia: «Las destruiremos si fuera necesario».
Por su parte, el secretario de Defensa de Estados Unidos, Pete Hegseth, concretó que el despliegue del Pentágono se enfocó en neutralizar la capacidad de respuesta y hostilidad de Teherán en el Estrecho de Ormuz. Los blancos de las fuerzas armadas estadounidenses incluyeron instalaciones subterráneas de almacenamiento de drones y misiles, emplazamientos de defensa costera, sitios de radar y centros de vigilancia.
“Cualquier cosa con la que creyeran haber reconstruido su capacidad fue un objetivo anoche y, esta noche, si es necesario, por orden suya, señor presidente, atacaremos aún más objetivos y con mayor profundidad, porque esa es la consecuencia”, sentenció firmemente el jefe del Pentágono.







