Estados Unidos.- La semana pasada, Estados Unidos tomó la decisión de detener el envío de un lote de bombas a Israel, en medio de crecientes preocupaciones sobre los planes del país para una posible invasión en Rafah, al sur de Gaza. Un alto funcionario estadounidense, que solicitó el anonimato, reveló que se suspendió el envío que incluía 1,800 bombas de 907 kilos y 1,700 de 226 kilos.

La administración de Biden mostró su preocupación en un momento en que Israel parecía estar al borde de una importante operación terrestre en Rafah, una medida firmemente opuesta por Washington. Funcionarios israelíes y estadounidenses han estado discutiendo alternativas, pero hasta ahora no han logrado resolver las inquietudes planteadas por Estados Unidos sobre el uso de estas armas en zonas densamente pobladas.

Washington ha iniciado una cuidadosa revisión de las transferencias de armas hacia Israel, especialmente enfocada en el uso de bombas más pesadas y su potencial impacto en áreas urbanas. El Departamento de Estado de Estados Unidos continúa evaluando otras transferencias de armas, incluidos los sistemas de bombas de precisión JDAM. Mientras tanto, Israel ha asegurado a la Casa Blanca que su reciente movimiento militar en Rafah es una «operación limitada».