Argentina.- Lo que comenzó como un acto de necesidad para proveer a su hijo de un año terminó en una tragedia que hoy enluta a la comunidad. Ezequiel Lagraña, un joven de 22 años, fue hallado sin vida y calcinado dentro de un automóvil tras haber desaparecido el pasado fin de semana bajo circunstancias escalofriantes.
La sociedad exige justicia por lo que la familia califica como una «trampa mortal» diseñada para atraer al joven a una vivienda de la cual nunca saldría con vida.
La cita que se convirtió en trampa
El sábado por la noche, Ezequiel salió de su hogar con su bebé en brazos. Se dirigía a un domicilio en la calle Boulogne Sur Mer al 200, donde supuestamente le entregarían ropa donada para el menor. Sin embargo, los testimonios de los vecinos sugieren que en el interior de esa casa se vivió un infierno: durante la madrugada se escucharon discusiones violentas y detonaciones de arma de fuego.
El inquietante regreso del bebé
Horas después del altercado, el misterio se tornó aún más oscuro. Una pareja desconocida se presentó en la casa de la madre de Ezequiel para devolver al bebé. Sin dar explicaciones sobre el paradero del joven, se limitaron a pronunciar una frase que hoy es clave para la investigación: “Ezequiel tenía problemas”. Tras dejar al niño, huyeron rápidamente del lugar.
Ante la falta de noticias, la pareja de Lagraña acudió al lugar de la cita original. Encontró la vivienda abierta y en condiciones deplorables: manchas de sangre en el suelo y vainas servidas, evidencia física de que allí se había perpetrado un ataque.
El hallazgo en La Cárcova
La búsqueda finalizó de la peor manera el domingo por la tarde. En la intersección de las calles Esquiú y Combet, en el barrio La Cárcova (José León Suárez), la policía localizó un Volkswagen Polo blanco envuelto en llamas. Tras sofocar el incendio, los peritos encontraron un cuerpo calcinado en el interior.
La autopsia y el reconocimiento posterior confirmaron que los restos pertenecían a Ezequiel Lagraña.
Avances de la investigación
La Unidad Funcional de Instrucción (UFI) N°7 de San Martín, liderada por el fiscal Fabio Cardigonde, se encuentra al frente del caso. Aunque la hipótesis principal de los investigadores apunta a un presunto ajuste de cuentas, la familia rechaza esta versión y pide que se investigue el engaño de la donación como el móvil principal para la emboscada.







