Francia aprobó oficialmente el delito de homicidio vial, una nueva figura legal que sustituye al término “homicidio involuntario” cuando una persona muere en un siniestro de tránsito provocado por conductores que incurren en faltas graves como conducir bajo los efectos de alcohol o drogas, sin licencia, utilizando el celular o con exceso de velocidad.

La modificación legal fue ratificada por el Parlamento el 1 de julio en respuesta a las demandas de asociaciones de víctimas, como la fundada por el chef Yannick Alléno, cuyo hijo murió atropellado en 2022 por un conductor reincidente. También, influyó el caso mediático del actor Pierre Palmade, quien protagonizó un grave accidente tras consumir drogas.

A partir de ahora, los responsables de siniestros mortales bajo circunstancias agravantes enfrentarán cargos por homicidio vial, un delito que conlleva penas de hasta 10 años de prisión y multas de hasta 150 mil euros.

Las circunstancias agravantes que activan esta figura legal incluyen la conducción bajo sustancias, sin licencia, con velocidad superior a 30 km/h del límite, el uso del teléfono móvil al conducir, y la participación en carreras clandestinas, entre otras.

Aunque las penas son similares a las del homicidio involuntario, defensores de víctimas advierten que el verdadero cambio debe ser cultural y judicial, para que estas conductas sean tratadas con la gravedad que merecen.

El cambio legislativo también está siendo observado por otros países. Italia ya cuenta con una figura similar desde 2016 y en Estados Unidos existen leyes de homicidio vehicular en la mayoría de los estados. En América Latina, países como Chile y España analizan incorporar estas reformas, que reconocen que ciertos siniestros viales no son accidentes inevitables, sino consecuencias directas de decisiones conscientes y peligrosas al conducir.