Querétaro.- La violencia entre los cárteles de Jalisco Nueva Generación (CJNG) y Santa Rosa de Lima se intensificó en el último mes, dejando más de 50 muertos en Guanajuato y Querétaro. En un ataque reciente en el bar Los Cantaritos, en Querétaro, diez personas fueron asesinadas, en un contexto de confrontación entre células de ambos grupos criminales. Las disputas no solo giran en torno al robo de hidrocarburos, sino también al cobro de piso y la venta de drogas, lo que ha generado una espiral de violencia que afecta a varias regiones del Bajío.
El 3 de octubre, Guanajuato registró 32 homicidios, y al día siguiente, en Salamanca, se perpetraron 12 ejecuciones, todas relacionadas con la guerra entre los cárteles. En Querétaro, el 9 de octubre, cinco personas fueron asesinadas en El Marqués, y el 7 de noviembre, tres más en un restaurante. La masacre en Los Cantaritos, donde el objetivo era un joven vinculado al robo de hidrocarburos, refleja la extensión de los enfrentamientos y su impacto en la población civil, que se ve atrapada en el fuego cruzado.
El gobierno de Querétaro ha señalado que estos ataques son consecuencia de la presencia de células de ambos cárteles en el estado, especialmente en los municipios de Querétaro, Corregidora, y Huimilpan, entre otros. Además, la Secretaría de la Defensa Nacional ha identificado a una tercera célula operando bajo el mando de un sujeto conocido como El Genético, en San Juan del Río. Las autoridades locales y federales han prometido reforzar la seguridad y continuar con las investigaciones, como lo confirmó el secretario de Seguridad, Omar García Harfuch, quien adelantó que habrá más coordinación entre los niveles de gobierno para frenar la violencia en la región.







