México.-  En relación con la investigación del caso de los 43 normalistas de Ayotzinapa, se ha revelado que miembros del 27 Batallón de Infantería en Iguala estaban recibiendo pagos mensuales de hasta 50 mil pesos por parte del grupo criminal Guerreros Unidos. Estos pagos tenían como objetivo facilitar las operaciones de esta organización delictiva, según lo testimoniado por un testigo protegido.

El testimonio proporcionado por «Carla», el testigo protegido, arrojó luz sobre la relación entre los militares y el grupo criminal. Según el relato, miembros del Batallón vendieron armas a Guerreros Unidos, quienes posteriormente las prestaban al grupo policial conocido como «Los Bélicos» en Iguala. A este último se le atribuye la entrega de los normalistas a los narcotraficantes que los desaparecieron.

Este testimonio también señala que aproximadamente 20 militares del 27 Batallón estaban en la nómina de Guerreros Unidos, recibiendo sobornos antes del caso de los 43 normalistas.

Entre los soldados señalados por recibir sobornos, «El Bóxer» se destacó al afirmar que trasladó a Taxco y asesinó a cuatro o cinco de los normalistas secuestrados en Iguala en 2014.

«Carla» reveló que Guerreros Unidos utilizaba un depósito de cerveza conocido como «El Hoyo» como bodega de droga y punto de reunión. En una reunión en este lugar, «El Bóxer» declaró haber llevado a algunos estudiantes a Taxco junto con un policía de tránsito llamado «Junior Estrada».


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La declaración de «Carla» fue utilizada en la obtención de órdenes de aprehensión contra 16 militares, presuntamente implicados en los acontecimientos de Iguala, por parte de la Unidad Especializada en Investigación y Litigación del Caso Ayotzinapa el 13 de junio.

Es importante resaltar que el testimonio de «Carla» ha sido objeto de cuestionamiento, ya que también fue utilizado en una declaración previa sobre el asesinato del normalista Julio César Mondragón Fontes. Esta declaración fue considerada no verificable por la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH), que concluyó que la muerte de Mondragón Fontes fue ocasionada por un traumatismo craneoencefálico y el desprendimiento de piel en su rostro fue resultado de la fauna local.