La Universidad de Harvard presentó una demanda contra el gobierno del presidente Donald Trump tras la revocación de su permiso para matricular estudiantes extranjeros, medida atribuida a presuntos actos de antisemitismo en su campus.
Esta decisión fue comunicada por la secretaria de Seguridad Nacional, Kristi Noem, y afecta directamente a miles de estudiantes, ya que Harvard perdería la certificación del Programa de Estudiantes y Visitantes de Intercambio (SEVIS), clave para que extranjeros estudien en Estados Unidos.
En su demanda, interpuesta en un tribunal de Massachusetts, Harvard argumenta que se trata de una represalia política que viola la Primera Enmienda, al considerar que la revocación busca forzar a la universidad a aceptar control ideológico sobre su plan de estudios y sus decisiones de contratación.
El presidente Alan Garber calificó la acción de «ilegal e injustificada», mientras que académicos y profesores la denunciaron como un ataque autoritario sin precedentes a la educación superior en Estados Unidos.
La administración Trump intensificó sus presiones sobre Harvard, amenazando con revisar los 9 mil millones de dólares en fondos federales que recibe, congelando 2 mil 700 millones y expulsando a un investigador de su Facultad de Medicina. Además, el gobierno insinuó retirar la exención fiscal que beneficia a la universidad

El veto generó preocupación a nivel internacional, especialmente en países como China y Alemania, desde donde proviene una parte importante del alumnado extranjero.
La pérdida del SEVIS impediría que Harvard reciba estudiantes con visados F y J a partir del ciclo 2025-2026, afectando a más de una cuarta parte de su comunidad estudiantil. Aunque un juez federal suspendió temporalmente esta revocación, no está claro si esa decisión cubre específicamente el caso de Harvard.







