Saltillo.- Es un padre de familia que, como cualquier hombre, preocupado por el bienestar de sus hijos y esposa, busca llevar el sustento día a día.
Francisco se gana la vida en el cruce del bulevar Emilio Carranza y Presidente Cárdenas haciendo malabares, pero también, su oficio, de una década atrás, es ser payaso, su nombre artístico “Calabazo”.

Además de tener que sortear a los elementos de seguridad pública municipal, quienes le impiden realizar su arte, una vecina, llamada Ramona, que se dice influyente, pone trabas al artista urbano con presión a sus “conocidos” funcionarios municipales.
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Francisco se dice un héroe urbano, hace algunos años impidió un asalto en una tienda de electrodomésticos en el mismo sector, en su momento se le reconoció y prometió un estímulo, mismo que nunca llegó, pero hoy solo pide trabajar sin obstáculos.
La situación es precaria en la familia de Calabazo, es uno más de esos hombres que en plena juventud, su enfermedad le impide trabajar como cualquier persona de su edad, un hombre que solo quiere lo mejor para su familia.






