California.- Una historia de amor y perseverancia culminó en un milagroso rescate esta semana, luego de que Sunny, una labradora amarilla de 7 años, fuera encontrada sana y salva tras desaparecer de su hogar en West Hills. La clave para atraerla de vuelta al calor humano no fue la comida, sino el inconfundible aroma de los calcetines sin lavar de su dueño, Norm Feigenbaum, de 93 años.
La rutina de Feigenbaum y Sunny, su «compañera inseparable», se interrumpió el 4 de octubre de 2025, cuando la perra escaló el muro del patio trasero intentando acompañar a su dueño a hacer las compras. Tras días de búsqueda, Feigenbaum, sintiendo la casa «vacía», contactó al equipo de rescate local, Dog Days Search and Rescue.
Una Desaparición Urgente y Carteles Virales
El equipo de rescate movilizó a la comunidad, colocando carteles que captaron la atención pública: “¡Dueño de 93 años busca a su mejor amigo!” y la advertencia “¡No perseguir!”.
Una semana después, la esperanza se reactivó cuando una vecina avistó a Sunny caminando por un sendero en la Reserva Natural del Embalse de Chatsworth, a aproximadamente un kilómetro y medio de la casa de Feigenbaum. El área, de 526 hectáreas y con la presencia de coyotes, hacía urgente el rescate.
El Secreto del Éxito: El «Aroma Familiar»
A pesar de los esfuerzos iniciales y el acceso limitado a la reserva, el equipo de Dog Days Search and Rescue no pudo localizar a Sunny. Los voluntarios optaron entonces por una estrategia poco convencional: instalaron trampas y usaron los calcetines sin lavar de Feigenbaum como atrayente principal.
El aroma familiar funcionó a la perfección. Treinta minutos después de colocar la carnada, Sunny fue capturada de forma segura. John Luker, un voluntario, relató que encontraron a la perra dormida y tranquila dentro de la jaula. Al ser liberada, corrió de inmediato hacia Feigenbaum, con la cola en movimiento.
«Norm nos dijo que era de la familia, como una hija para él”, relató el equipo de rescate.
Sunny fue llevada al veterinario, donde fue atendida por cortes y moretones leves. De vuelta en casa, el anciano, al ver la docilidad de la perra mientras le quitaban las pulgas, comentó sorprendido: “¡La Sunny de antes, jamás les habría permitido hacer esto!”.
En honor a la pieza clave del rescate, Feigenbaum ya planea un peculiar monumento: “No voy a lavar [los calcetines]. Voy a ponerlos en un marco y colgarlos en la pared,” declaró a ABC News.







