Saltillo.- La Iglesia católica sigue padeciendo por los robos de los que han sido objetos los templos, los cuales no han disminuido, por lo contrario, han ido en aumento.
A pesar de ser lugares sagrados, estos siguen siendo blanco de los amantes de lo ajeno, lamentó el obispo de la Diócesis de Saltillo, monseñor Hilario González.
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“Que tristeza que el objetivo de obtener dinero para subsistir o para lo que quieras alguien tenga que ir a robar una iglesia y la pena y el dolor para nosotros los católicos es que no se roban un vaso sagrado, se llevaron y maltrataron para nosotros la presencia de Jesucristo porque se lo llevaron con todo y hostias consagradas y eso es un agravio fuerte desde nuestro punto de vista religioso”.
Dijo que desgraciadamente en la mayoría de los casos, quienes hurtan no lo hacen pensando en el valor de las piezas espiritualmente hablando.
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“No piensan en robarse un vaso sagrado que está en el sagrario o robarse el sagrario o un candelabro, no piensan en lo que significa, que es algo dedicado a Dios y no piensan cuando se llevan un copón que están atentando contra lo más sagrado que tenemos, no sé si van con la finta de como los ven doraditos son de oro, pero son de latón”.







