Cierto que el profesor Higinio González Calderón sigue grave, por las secuelas de covid.
Pero lo que sucedió en redes sociales muestra su lado negativo, donde un rumor se hace verdad y contamina mediante la confusión.
A alguien se le hizo fácil subir un texto a las tres de la madrugada, donde daban por muerto al profesor Higinio.
No solo eso, funcionarios de la SEP y hasta diputados como la profesora Martha Loera se fueron con la finta y, de buena fe, publicaron el más sentido pésame.
Y destaco que su acción fue de buena fe, porque también, de inmediato, fueron crucificados en las mismas redes sociales y en la prensa escrita.
Sí, debieron verificar la información, pero el no hacerlo es un descuido que en nada contradice los afectos legítimos que tiene el profesor Higinio Gonzalez de muchísima gente, de entre los cuales me encuentro.
En nuestro corporativo, nuestro presidente Don Roberto C. González le tiene un profundo afecto personal.
Lo que sucedió en redes sociales no debe generar sustos o diversión, pero sí ubicarnos en el contexto real de que las falsedades están a la orden de los segundos.
Y lo digo, por tanta gente que da por verdad, versiones simples, de mala fe y discriminatorias que atestan contra personas y enaltecen la baja estatura moral de gente vacía que, hasta, vive del negocio de mentir en las famosas redes sociales.







