Sinaloa.- La guerra entre las facciones del Cártel de Sinaloa, conocida como La Mayiza y Los Chapitos, ha dejado una estela de violencia que se traduce en desapariciones, extorsiones y amenazas constantes. Desde la detención de Ismael «El Mayo» Zambada, el conflicto interno no ha cesado, con un saldo oficial de 695 personas desaparecidas, aunque colectivos de búsqueda estiman que la cifra podría alcanzar las 800.

Desapariciones sistemáticas
María Isabel Cruz Bernal, presidenta fundadora del colectivo Sabuesos Buscadoras, ha documentado patrones inquietantes en las desapariciones. Según explica, los «levantones» comenzaron con personas mayores encargadas de ciertas colonias, quienes, aparentemente, proporcionaron listas que luego llevaron a la desaparición de jóvenes de entre 12 y 25 años.

“Primero levantan a personas de 40, 50, 60 años. Luego empieza el levantadero de jóvenes”, relata. Estos patrones sugieren una estrategia premeditada para controlar las zonas en disputa.

Extorsión a familias desesperadas
A la tragedia de perder a un ser querido se suma la extorsión. Según el colectivo, al menos 300 familias han sido víctimas de criminales que, tras obtener los datos de contacto de fichas de búsqueda publicadas en redes sociales, piden grandes sumas de dinero a cambio de información o liberación de los desaparecidos.

Los extorsionadores se comunican principalmente por WhatsApp y nunca ofrecen pruebas de vida. Las cantidades exigidas, que van de 180,000 a 200,000 pesos, son depositadas en cuentas bancarias sin garantía de recuperar a los familiares.

Amenazas a quienes buscan justicia
María Isabel, quien sufrió la desaparición de su hijo en 2017 durante otro conflicto interno del cártel, enfrenta constantes amenazas por su labor de búsqueda y denuncia. “Me preguntaron de qué lado estaba yo, qué fracción era”, cuenta. Las intimidaciones han escalado, proporcionando detalles sobre su domicilio y movimientos diarios para presionarla a dejar de compartir fichas de búsqueda.

Una guerra sin final
La presidenta de Sabuesos Buscadoras denuncia la falta de respuesta por parte de las autoridades, lo que obliga a las familias a recurrir a los colectivos. Pese a las amenazas, María Isabel reafirma su compromiso de seguir visibilizando la crisis de desapariciones y extorsión.

“No me interesa de qué lado estaba la persona desaparecida. Es un hijo, un hermano, un padre, y su madre lo está buscando”, enfatiza.

El conflicto entre La Mayiza y Los Chapitos continúa cobrando vidas y dejando a familias devastadas. Para María Isabel, la guerra parece no tener fin, pero su determinación de buscar justicia y mantener viva la memoria de las víctimas es inquebrantable. “Estamos de pie, aguantando estas guerras que se llevan a víctimas inocentes”.