En otras ocasiones, en este mismo espacio, he tocado el tema de la necedad social y la falta de responsabilidad con la que vivimos, no hemos aprendido nada en todo este tiempo, la pandemia a dejado a su paso 235 mil muertes y el conteo no se ve por donde termine.

El COVID-19 está contrataatacando; desde hace meses se hablaba de una tercer ola de contagios que lamentablemente ya llegó. Los indicadores evidencían un repunte de la pandemia, hay varias entidades de la República, con incrementos considerables como Baja California Sur, Quintana Roo, Yucatán y Sinaloa. Por ejemplo, en Baja California Sur, el número de casos activos confirmados se ha incrementado en más de 4 veces; en Quintana Roo en más de 5 veces; en Yucatán y Sinaloa, en más de tres veces.

Están muy equivocados quienes pensaban que esto ya había terminado, hay varios factores que ocasionaron estos repuntes entre ellos. La falta de disciplina en la implementación de los ya conocidos protocolos que han ocasionado contagios en un sector de la población; que va desde los 18 años  a los 50; y es que tan solo este martes, la Secretaría de Salud contabilizó 219 nuevas defunciones y 11 mil 137 casos positivos, la cifra más alta registrada desde el mes de febrero.

La lentitud en el proceso de vacunación es otro factor, pues tan solo el 16% de la población total en México, está completamente vacunado; a eso agréguele  que hay quienes a estas alturas ya sea por ignorancia, por irresponsabilidad o por miedo, no quieren vacunarse. Le pongo un ejemplo, en Saltillo este miércoles es el último día para que los “millenials”  se vacunen  con su primera dosis; y según cifras de la Secretaria del Bienestar, hay más de 120 mil personas que  están en este rango de edad, de las cuales, hasta el momento solo han acudido 85 mil; cifra que se me hace inflada, si toma en cuenta que según la misma Secretaría, este martes se vacunaron 31 mil. Pero aquí el detalle es que hay 35 mil chavorrucos que no quieren aplicarse el inmunológico; y si esto pasa  con los  de 30, no me quiero imaginar qué pasara con los de 18, que en medio de la edad de la punzada, lo último que toman con seriedad es su propia salud.

En fin, que no le extrañe que en algunas semanas, le digan que “van pa’ tras” los filders, que regresamos al confinamiento y que las restricciones serán nuestro “modus vivendi”. Ni quejarse será bueno, pues en gran parte la culpa es de nosotros mismos, que no hemos aprendido nada durante toda esta pandemia.