Chilpancingo.- La capital de Guerrero atraviesa un momento de tensión con dos días consecutivos sin servicio de transporte público. Tras los ataques registrados el pasado lunes 5 de febrero, que cobraron la vida de cuatro conductores, las rutas decidieron suspender sus operaciones, dejando a los habitantes y trabajadores con la necesidad de caminar largas distancias para llegar a sus destinos laborales.

A pesar de la ausencia de urvans y taxis, algunos negocios en el centro de la ciudad abrieron sus puertas, mientras que las autoridades locales, como la Policía Municipal, Protección Civil y Bomberos, ofrecieron traslados a los usuarios. Sin embargo, la demanda superó con creces la capacidad disponible, dejando a muchos ciudadanos varados.

A pesar de la paralización del transporte, la Secretaría de Educación Guerrero (SEG) inicialmente no había decretado la suspensión de clases. No obstante, todas las escuelas, desde primarias hasta universidades, tanto públicas como privadas, optaron por suspender actividades para salvaguardar la seguridad de estudiantes, docentes y personal administrativo.

A medida que persiste la incertidumbre sobre cuándo se restablecerá el transporte público, grupos delictivos como Tlacos y Ardillos mantienen una disputa violenta en la ciudad, generando temor y tensión entre los trabajadores del volante y la población en general. Los operativos de la Policía del Estado, la Guardia Nacional y el Ejército se mantienen activos, pero aún no se vislumbra una solución inmediata a la crisis que enfrenta la capital de Guerrero.