Africa.- Imágenes donde no se sabe dónde empieza la ropa de la modelo y dónde termina el fondo; colores estridentes que llaman la atención entre estampados y poses con peinados delirantes e interesantes, es algo de lo que crea Thandiwe Muriu a través de sus fotografías.
La artista no tuvo la típica educación africana. En vez de aprender sobre tareas domésticas como otras chicas de Nairobi, pasó su niñez, junto a sus tres hermanas, aprendiendo con su padre.

Dispuesto a romper con los estereotipos patriarcales, el padre de Thandiwe enseñó a sus cuatro hijas cosas como cambiar un neumático, preparar una barbacoa, arreglar ordenadores y como fotógrafo aficionado también les inculcó su gusto por esta disciplina.
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Muriu contaba con 14 años cuando su padre le enseñó todo lo que sabía acerca de las réflex digitales. La adolescente quedó fascinada por la Nikon D80 con la que empezó a sacar sus primeras fotos, su relación con la cámara la describe como “química instantánea”.
Con mucho empeño Muriu fue aprendiendo de forma autodidacta gracias a videos de Youtube. Alentada por sus familiares y amigos empezó a publicar sus creaciones en Facebook desde donde pronto recibiría sus primeros encargos remunerados. Las revistas Vogue que su hermana mayor compraba le sirvieron como inspiración y se decidió a formarse en la fotografía de moda.
Mientras seguía aprendiendo el oficio, Muriu recurrió a fotógrafos más experimentados, como Osborne Macharia y Mutua Matheka, para que la sirvieran de mentores y la ayudaran a consolidar su enfoque.

Surgió un estilo prístino, con tonalidades vibrantes que dominan todos y cada uno de los encuadres. “Mi ADN es… me gusta el color”, comenta. No obstante, Muriu se preguntaba a sí misma qué más pudiera diferenciar su arte del resto.
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“Me encanta la fotografía de moda, podría hacerla todo el día, pero me di cuenta de que tiene que ser una fotografía de moda que refleje quién soy y mi origen”, explica. Así es como surgió su serie “Camo”, abreviatura de camuflaje en inglés.

Las telas extravagantes, los peinados elaborados y las gafas improvisadas son una celebración atractiva e ingeniosa de la cultura de esta mujer keniana. Muriu dice que la serie es “un poco una reflexión personal sobre cómo sentí que podía desaparecer en el fondo de mi cultura”. Información de Cultura Inquieta







