Estados Unidos.- Las alertas sobre un eventual boicot a la Copa del Mundo 2026 dejaron de ser un escenario lejano y comenzaron a instalarse en la agenda institucional de Los Ángeles. En medio de crecientes cuestionamientos internacionales por la política migratoria y exterior de Estados Unidos, el Concejo Municipal planteó la necesidad de abrir discusiones de fondo y diseñar planes de respaldo ante el riesgo de que grandes eventos deportivos enfrenten rechazos generalizados.

Durante una sesión del comité local vinculado a los Juegos Olímpicos y Paralímpicos, se advirtió que las críticas ya no se limitan al ámbito interno. En Europa, dirigentes del futbol han impulsado la discusión sobre un posible boicot al Mundial, mientras que figuras históricas del deporte han llamado a los aficionados a mantenerse al margen. Estas señales fueron interpretadas como un anticipo de tensiones que podrían extenderse hacia la justa olímpica de 2028, especialmente ante decisiones del gobierno federal que han generado inconformidad internacional.

A la par del debate deportivo, crecieron las preocupaciones por la seguridad y el peso que tendrían las agencias federales durante los eventos. La creación de un grupo de trabajo federal, la asignación de recursos millonarios para seguridad y la incorporación de aliados presidenciales a órganos directivos elevaron la inquietud entre autoridades locales. Aunque las proyecciones financieras y el interés del público reflejan entusiasmo, el entorno político y social apunta a un camino complejo rumbo a 2028, donde el deporte podría verse condicionado por factores ajenos a la competencia.