La inflación parece imparable en todo el mundo agravada por el conflicto de Ucrania y Rusia. Los bancos centrales de los países intentan hacer frente a esta aumentando el nivel de las tasas o tipos de interés de referencia, una medida que si bien puede ayudar a al tema también por el otro lado le pega al crédito al consumo y a la capacidad de ahorro de los ciudadanos. En México por ejemplo conocimos de nuevo la inflación de la primera quincena de abril y volvimos a ver un dato nada grato. La cifra sale por arriba de lo esperado ubicándose en un 7.72%, la más alta desde enero de 2001 y muy lejos de la proyección del Banco de México que es de 4%.
Recordar que técnicamente la tasa de referencia es el porcentaje al que presta dinero los bancos centrales de los países y que sirve como base para determinar las tasas a las que los bancos comerciales prestarán dinero al cliente ya sea asalariado, empresario o comerciante. Por lo que como ciudadanos debemos de estar pendientes del tema, pues al subir las tasas de interés en los países, los créditos cuestan más y las personas tienden a solicitar menos dinero prestado, esto hace caer la demanda de productos y contrae la economía, medidas lógicas pero no deseable por periodos muy largos de tiempo.
Para quienes quieran comprar una casa, un auto, o tienen deuda en la tarjeta de crédito, o un crédito de nómina el hecho de que suban las tasas es una mala noticia, porque les cuesta más pagar la deuda, por el contrario el dinero ahorrado en esquemas de inversión llega a recibir más rendimientos. Por otro lado el aumento de las tasas que vive regiones como en América Latina también puede disminuir la capacidad y el interés de las industrias en invertir en nuevos proyectos o expandirse. Según datos del Banco Mundial, la inflación interanual en América Latina rondara el 7%, mientras que el Fondo Monetario Internacional estima que podría cerrar 2022 en torno a un 10%.
En general este tema es una gran área de oportunidad para las decisiones de política monetaria en el mundo, pone a prueba la capacidad de improvisación y reacción inmediata positiva de los gobiernos para frenar los efectos negativos. Estas decisiones trascendentales tienen consecuencias en el desempeño futuro de la economía y en particular de cada uno de los precios de productos y servicios que consumimos.
Por: Marcelo Lara Saucedo







