Acercarse a las relaciones humanas dentro del cine es algo que parece implícito dentro del oficio de contar historias, por lo mismo nos resulta complejo acceder a premisas que sobresalgan y nos ofrezcan una perspectiva distinta de la amistad, el amor o la familia. Si a lo anterior le sumamos la búsqueda de abordar la trama con humor negro, pero con un toque de seriedad, parecería que estamos frente a una historia difícil de imaginar, pero afortunadamente el director Martin McDonagh regresa a la pantalla grande con The Banshees oh Inisherin (Los Espíritus de la Isla), donde nos demuestra que todo puede ser contado desde otra parte.
El cineasta inglés, mismo que estuvo encargado de Tres Anuncios por un Crimen y En Brujas, presenta su quinto largometraje llenando la producción con su característico sentido del humor que termina por llevarnos a lugares desgarradores y reflexivos de donde difícilmente podremos apartar la mirada.
El guion nos cuenta la historia de Padraic y Colm, un par de amigos que viven en una isla de Irlanda a mediados 1920, justo en la época en la que se desarrollaba la guerra civil de dicho país. De la nada, Colm decide terminar la amistad con Padraic, quien no acepta los hechos y actúa desencadenando una serie de acontecimientos que llevan al extremo la relación de nuestros personajes y afecta a prácticamente toda la localidad.
Si bien parece un planteamiento sencillo, el guion se encarga de mantener momentos de tensión y distensión que nos enfrentan a tópicos que toman conceptos como la depresión, la empatía, el egoísmo y la amistad, enfrentando al espectador a una serie de interrogantes que son acompañadas con imágenes que nos transportan a otra época, pero que se sienten más cercanos de lo que creemos.
La cinematografía a cargo de Ben Davis, quien ya ha trabajado con el director y en varias películas de Marvel, logra una fotografía coloca puntos específicos donde consiguen transportarnos a un pueblo frío y violento donde parece que en realidad no estamos a salvo en ningún momento, generando cuadros y secuencias que contrastan de manera correcta con los tintes de humor y dotan todo de una profundidad desolada.
Además, estoy casi seguro de que la mayoría de escenas están filmadas con luz natural; así que mérito aparte. La convención que genera la cinta avanza más cuando la música de Carter Burwell concreta con cada nota una profundidad palpable que nos mueve de la risa al llanto muy sencillamente; mientras que vemos como las actuaciones del magnífico Colin Ferrel, Brendan Gleeson, Kerry Condon y Barry Keoghan nos entregan interpretaciones vívidas, encarnadas y comprometidas con la evolución de cada uno de los personajes en sus respectivos arcos dramáticos.
Si a todo esto le agregamos los conceptos musicales del folk y música celta que uno de los protagonistas también ejecuta, la producción logra traspasar la barrera de la pantalla y hacernos espectadores cercanos y tangibles a los problemas y pérdidas de los personajes, arrancando, figurativamente, partes esenciales de una persona que lo ayudan a complementar su pasión, pero que está dispuesto a dejarlos de lado con tal de sostener su decisión de culminar una relación.
Punto aparte, debemos mencionar que tanto los diálogos como la manera lingüística en las que están hechos respetan la raíz de la forma de hablar en Irlanda, y, tomando toda proporción, nos hace sentirnos muy cercanos a películas como Snatch o algunas otras del director Guy Ritchie, no por el fondo que manejan, pero sí por la forma en la que el sonido al expresarse y la manera en la que se dan resoluciones con palabras desembocan en nuevas acciones.
Los Espíritus de la Isla logra concretar algo sumamente complejo dentro del cine: un discurso disruptivo que genere una discusión en los espectadores y nos obligue a pensar fuera de la caja en situaciones que todos hemos vivido al menos una vez. Una ruptura amistosa puede ser vista desde diferentes ángulos y el egoísmo de ambas partes no hace las cosas más sencillas, por lo que la cinta hace un Simi interesante entre la guerra que se suscita al exterior y como la pelea por mantener una relación puede generar una misma batalla que dejará víctimas a su paso.
La cinta de Martin McDonagh fue acreedora al León de Oro del Festival Internacional de Cine de Venecia, además de ganar como Mejor Guion en los Globos de Oro y recibir nueve nominaciones a los Oscar; es, sin temor a equivocarme, una de las cintas más propositivas del 2022 y, aunque no llegue a una cúspide de popularidad, ofreciendo una experiencia que no tiene desperdicio.
Si has seguido la carrera del director y te gustó Tres Anuncios por Un Crimen, no puedes dejar pasar la experiencia de ver The Banshees of Inisherin. Si no conoces la carrera del cineasta, no estoy muy seguro de que este sea el primer acercamiento que debas tener, pero sí es una cinta que muy seguramente no olvidarás en un muy buen rato.
Calificación: 9.2







