Ciudad de México.- La imagen del ajolote en el reverso del billete de 50 pesos ha trascendido su función monetaria para convertirse en un fenómeno cultural en México. Desde su lanzamiento en 2021, su atractivo visual lo ha posicionado como el más codiciado de la familia G, desplazando incluso al billete de 100 pesos. La popularidad del diseño ha detonado una ola de consumo simbólico que se refleja en la creación de productos derivados, como tazas, prendas y accesorios, mientras millones de ejemplares han sido retirados de circulación por personas que lo resguardan como pieza de colección.

Según datos del Banco de México, alrededor de 10 millones de personas en el país prefieren conservar este billete antes que gastarlo, principalmente por su diseño. De hecho, más de 11 millones de personas lo coleccionan o almacenan, lo que ha generado un retiro del flujo de circulación estimado en 12.5 millones de pesos. El 69% de quienes lo guardan lo hacen por motivos estéticos, mientras que otros lo ven como objeto de inversión, recuerdo o regalo, generando incluso un mercado paralelo donde los ejemplares “sin circular” pueden alcanzar hasta cinco o diez veces su valor nominal.

A pesar del auge del dinero digital, el billete ha encontrado un lugar privilegiado en la cultura popular y la identidad visual del país. Reconocido en 2022 como el billete más bello del mundo por la International Bank Note Society, este ejemplar que muestra la fundación de Tenochtitlán en el anverso y al ajolote en Xochimilco en el reverso, ha logrado consolidarse como un ícono nacional. Su impacto ha ido más allá de lo económico: es símbolo de orgullo, belleza natural y patrimonio, resguardado en millones de carteras, cajones y álbumes familiares.