Estados Unidos.- Los incendios forestales que azotan la ciudad de Los Ángeles, en la costa oeste de Estados Unidos, han alcanzado dimensiones catastróficas. Al menos cinco incendios están afectando la región, tres de los cuales han sido descritos como «incontrolables» por las autoridades de socorro. Hasta el momento, se han reportado cinco muertes, decenas de heridos y la destrucción de más de 2,000 viviendas y edificios. Cerca de 130,000 personas han tenido que evacuar, y las pérdidas económicas podrían superar los 10 mil millones de dólares.

Los fuertes vientos de Santa Ana, que alcanzan velocidades cercanas a las de un huracán, han sido uno de los principales factores que han facilitado la propagación de las llamas. Estos vientos secos no solo eliminan la humedad de la vegetación, sino que también dificultan el uso de aviones y helicópteros para combatir los incendios, obligando a los bomberos a depender únicamente del sistema de hidrantes urbanos. Sin embargo, este sistema no está diseñado para enfrentar incendios de tal magnitud, lo que ha provocado una escasez de agua en los puntos críticos de la ciudad.

El cambio climático también ha jugado un papel crucial en la intensidad de los incendios, exacerbando la sequía en la región. Un estudio de la Universidad de California señala que el fenómeno del «latigazo meteorológico», caracterizado por cambios repentinos entre condiciones extremadamente húmedas y secas, ha sido más frecuente en los últimos años. Este fenómeno, impulsado por el calentamiento global, ha dejado a la vegetación en un estado altamente susceptible al fuego, lo que ha intensificado los devastadores incendios en la ciudad.