Saltillo.- Hace 8 años, don Gerardo Valverde inició su oficio como bolero después de haberse jubilado de la Universidad Autónoma de Coahuila, donde trabajaba en el área de seguridad.

Don Gerardo destacó que cada día es diferente para él, ya que las conversaciones y las historias que escucha de sus clientes le brindan una satisfacción única.

Como todo negocio, hay días con buenas ganancias y otros no tanto, pero siempre se mantiene con los mismos precios.

Después de quedar viudo, el oficio de bolero se convirtió en el principal sustento económico para su familia, que ahora conforman don Gerardo y sus dos hijos.

Aunque al principio fue complicado, sobre todo por la inversión de 7 mil pesos para establecer su lugar de trabajo una silla de metal en la Plaza Manuela Acuña, don Gerardo continúa trabajando todos los días de 10:00 a 20:30 horas.