Estados Unidos.- Regla Martínez, una mujer cubana de 70 años, decidió abandonar su país con la esperanza de reunirse con su hija y sus nietas en Estados Unidos. Sin embargo, debido a la campaña migratoria del presidente Donald Trump, optó por quedarse en México en busca de oportunidades laborales. Acompañada por sus hijos Elier y Niurka, viajó desde La Habana hasta Managua en un vuelo chárter, para luego continuar por tierra junto a decenas de migrantes cuyo futuro es incierto. Niurka, de 48 años, también decidió establecerse en México, a pesar de tener una hija en Estados Unidos, ya que prefiere estar en un lugar donde su hija pueda visitarla.

La política migratoria estadounidense ha cambiado drásticamente en los últimos años, eliminando los privilegios que los cubanos tenían tras la revolución de 1959. El gobierno de Trump puso en pausa los beneficios de programas humanitarios y endureció las restricciones en la frontera con México. Además, ha ordenado la revocación del estatus legal de medio millón de migrantes de Cuba, Haití, Nicaragua y Venezuela, otorgándoles solo unas semanas para abandonar el país. La militarización de la frontera y las deportaciones masivas han obligado a muchos migrantes a replantear sus planes y buscar alternativas en otros países.

En este contexto, México ha experimentado un incremento en las solicitudes de refugio de ciudadanos cubanos. En 2024, el país recibió 17,884 peticiones de asilo de cubanos, lo que representa una porción significativa del total de 79,000 solicitudes registradas. Mientras tanto, en Honduras, el tránsito de migrantes ha disminuido drásticamente en comparación con años anteriores debido al temor a las deportaciones. Al mismo tiempo, se ha observado un flujo migratorio inverso de venezolanos y colombianos que regresan a sus países tras no lograr llegar a Estados Unidos. Estas tendencias reflejan los cambios en la dinámica migratoria de la región y las dificultades que enfrentan quienes buscan un mejor futuro lejos de sus naciones de origen.